Teyuna vibró con el carnaval de Cajamag y un cierre histórico con Bananas
Una jornada de integración convirtió el Centro Recreacional Teyuna en el corazón del carnaval samario. Música en vivo, concursos, deportes, literatura y tradición se mezclaron en un evento que terminó con ovaciones para las agrupaciones musicales que se presentaron.
El Centro Recreacional Teyuna dejó de ser por un día un escenario de descanso para transformarse en una gran pista de baile. Un total de 1.923 afiliados de la Caja de Compensación Familiar del Magdalena, Cajamag, llegaron en familia para vivir un carnaval que superó cualquier expectativa: niños corriendo entre zonas verdes, parejas disputando concursos de baile y un público que terminó rendido ante la música.
Desde temprano, el ambiente olía a fiesta. El festival de fritos y jugos abrió la jornada y se convirtió en el primer punto de encuentro. Arepas, carimañolas y chicharrones marcaron el inicio de un día pensado para todas las edades. Mientras unos disfrutaban de las piscinas, otros se sumaban al picnic literario, a las competencias deportivas y a los juegos recreativos que mantuvieron el lugar en movimiento permanente.
Un carnaval para toda la familia
La programación diseñada por Cajamag no dejó a nadie por fuera. Hubo actividades para los más pequeños, espacios de integración para adultos y momentos en los que las familias completas se unieron en una misma emoción. Los concursos de baile y de parejas sacaron a relucir la alegría caribe; los espacios deportivos encendieron la competencia y las zonas verdes se llenaron de libros, juegos y abrazos.
“Esto es lo que necesitamos: espacios donde uno pueda venir con los hijos sin preocuparse de nada, solo a disfrutar”, repetían muchos afiliados mientras el sol iba cayendo y el escenario principal se preparaba para el plato fuerte.
La música que hizo temblar a Teyuna
La tarde trajo los conciertos y con ellos el verdadero estallido de emociones. La apertura estuvo a cargo de la agrupación Soneros de Soledad, que llegó con el golpe de tambor del carnaval y puso a bailar hasta a los más tímidos. Luego apareció Chelito de Castro, con un repertorio salsero que fue subiendo la temperatura del público canción tras canción.
Pero el clímax llegó con Bananas, el histórico grupo que convirtió el centro recreacional en una sola voz. Nadie se quedó sentado. Las familias corearon, aplaudieron y bailaron como si el tiempo no existiera. La música terminó de sellar una tarde que muchos calificaron como “inolvidable”.
Un cierre con sabor a tradición
Cuando tarde cayó, Teyuna seguía encendido. Lo que empezó con fritos y juegos terminó con una multitud feliz, agotada de tanto bailar, pero satisfecha de haber vivido un carnaval seguro, organizado y pensado para la gente.
Cajamag volvió a demostrar que el carnaval también puede ser un espacio de encuentro familiar. Una tarde de música y emociones que dejó claro que la verdadera fiesta no está solo en las calles, sino en los lugares donde las familias se sienten parte de algo.


