La comedia dirigida por Robinson Díaz llenó el Teatro y logró conectar de principio a fin con el público samario, que entre carcajadas vivió una noche distinta marcada por la intensidad de las relaciones humanas llevadas al límite.
La función empezó y no soltó a nadie. Desde el primer diálogo, “Más que Amigos” atrapó al público con un humor directo, sin adornos, que fue escalando hasta convertir la sala del Teatro Cajamag en una mezcla de risas constantes y tensión emocional.
La promesa se cumplió. La obra hizo reír, pero también incomodó. Y en ese equilibrio encontró su fuerza.
Una sala conectada
Las sillas llenas y la reacción del público lo dijeron todo. Hubo carcajadas abiertas, silencios atentos y miradas cómplices entre asistentes que reconocían en escena situaciones demasiado cercanas a la vida real.
La conexión fue inmediata. Cada escena avanzó con ritmo ágil, sin pausas innecesarias, sosteniendo la atención hasta el cierre. La función estelar no solo cumplió: cautivó y encantó.
El peso del elenco
Bajo la dirección de Robinson Díaz, quien además estuvo en escena, la obra encontró un balance preciso entre comedia y tensión. Su sello se notó en el manejo del tiempo, en los silencios bien ubicados y en la forma en que cada giro dramático impactó al público.
El elenco —con figuras como Alberto Barrero, Walter Luengas, Claudia Arciniegas, Mariana Morales, Laura Barjum y Juan Pablo Barragán— sostuvo la intensidad de principio a fin.
Cada personaje aportó a una historia que avanzó con precisión y que mantuvo al público dentro de la trama.
Amistades puestas a prueba
La obra no se quedó en lo superficial. Lo que arrancó como conversaciones cotidianas terminó convertido en un choque de verdades incómodas.
Traiciones, secretos y decisiones difíciles fueron apareciendo sin aviso.
Una noche que dejó huella
La presentación, parte de la franja Función Estelar del Teatro Cajamag Pepe Vives Campo, volvió a demostrar que el teatro en Santa Marta tiene espacio para propuestas que van más allá del entretenimiento.
“Más que Amigos” logró lo que prometía: hacer reír y, al mismo tiempo, dejar preguntas flotando en el ambiente.
Al final, los aplausos no fueron solo por el espectáculo. Fueron también por una historia que tocó de frente lo que muchos viven y pocos se atreven a decir.


